Inteligencia Artificial: Un Dilema Ético

9 de enero de 2026, última mañana de FerMUN. En la sala XI, los delegados del Comité de Inteligencia Artificial debaten sobre dos temas principales: la protección de los trabajadores digitales y la regulación de la IA para la justicia social. El Comité de IA es uno de los más divididos, con grupos de delegados que se oponen entre sí en cada ocasión. ¿Cómo se ha llegado a esto?

Algunas Barreras Siguen Siendo Insuperables
Entre discursos, mociones y puntos de orden, se dibuja una clara división entre países en la sala. Mientras se forman alianzas y se crean vínculos, algunas barreras parecen insuperables. La resolución de Suecia fue respaldada principalmente por países en desarrollo o subdesarrollados, mientras que la resolución de España se opone, señalando la presencia de muchas naciones ricas entre los co-firmantes. ¿La razón? Los países desarrollados ya han apropiado la IA para enriquecerse, lo que les da una visión más innovadora y un objetivo de optimización de esta herramienta estratégica. En la resolución sueca, la misma herramienta se percibe como un riesgo sistemático para el empleo que debe ser regulado estrictamente. Una resolución prioriza la protección social, mientras que la otra busca una transición del mercado laboral. Aunque estas visiones parecen complementarias, los delegados tuvieron dificultades para ponerse de acuerdo. Estallaron debates, se discutieron cláusulas y se aprobaron enmiendas. En el centro de las tensiones, el gobierno español destacó por sus intercambios acalorados con otros países. Tanto Alemania como Reino Unido recibieron críticas severas al expresar una opinión. Los países permanecen aislados; la única solidaridad existente es entre los co-firmantes.

Una División Social
La asamblea está visiblemente dividida, creando una fractura social. La primera resolución debatida, liderada por Suecia, cuenta con el apoyo de todos los representantes de los trabajadores. La diferencia entre las prioridades de los trabajadores y las de los gobiernos y empleadores es notable. La resolución sueca parece enfocarse en combatir la discriminación, atender tensiones sociales y apoyar a las poblaciones marginadas o perjudicadas por la IA. Por su parte, la resolución de España, respaldada por empleadores y gobiernos, enfatiza la innovación y el progreso digital a nivel global. Cada grupo prioriza sus propios intereses. “El beneficio no es el objetivo principal de nuestra sociedad; debemos pensar en nosotros mismos”, señaló el trabajador saudí. Pero, ¿qué entiende por “nosotros”? ¿Acaso los empleadores no piensan también en sí mismos? El gobierno de India, en su intervención en contra, mencionó también una “ralentización en la creación de empleos formales”.

Esta fractura se manifiesta no solo durante la votación, sino también en debates acalorados, con la referencia del trabajador saudí a la “sed de progreso técnico de los empleadores”. Incluso hubo una moción de censura del representante empleador de España contra el trabajador del Reino Unido.

Reflexiones sobre la División
Las divisiones dentro del Comité de IA generan varias preguntas: ¿Pueden los trabajadores considerarse un obstáculo para la innovación, la productividad o la modernización? ¿Están los empleadores y gobiernos siendo egoístas al no priorizar los derechos de los trabajadores? ¿Cómo se puede afirmar que la IA es una herramienta de progreso, ayuda e innovación cuando representa un peligro para gran parte de la población? La resolución de Suecia finalmente fue aprobada, pero por poco: 37 a favor y 30 en contra. El destino de la segunda resolución aún está por decidirse.

Hélène Khukhunaishvili & Dalanda Eden Diallo